¿Por qué nos cuesta tanto relacionarnos hoy?

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Creo que si todos podemos calzar en un diagnóstico es en éste: la dificultad que tienen muchas personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, para relacionarse hoy en día. Y, si bien aquí me centraré en las relaciones amorosas, el problema va más allá de éstas: en las amistades, relaciones con pares, familiares, e incluso -y sobre todo- con ellos mismos, también hay conflictos.

¿Por qué? ¿qué nos pasa que no nos sabemos relacionar, o no podemos construir relaciones sanas? Te invito a reflexionar sobre varios puntos:

  • Cultura del reemplazo: “puedo encontrar a alguien mejor”

Las redes sociales nos muestran que “podemos tener algo mejor”, en base a lo que vemos que otros supuestamente tienen y nosotros no; en otras palabras, nos comparamos y creemos que lo que yo tengo no es tan bueno, entonces mejor busco a otra persona.  

Además, las apps de citas generan un efecto parecido: hay un exceso de opciones, a las que antes no podíamos llegar con el solo contacto social presencial, entonces si no me funciona con una persona, pueden haber otras muchas más que la reemplacen.

Esto genera, a su vez, menor tolerancia a la frustración, a los conflictos, por lo que en vez de reparar, termino y cambio a esa persona por otra.

  • Más conciencia emocional pero menos herramientas

Hoy hablamos mucho de las emociones, de nuestra salud mental, del apego, los límites, el trauma… pero eso no ha conllevado un mayor desarrollo de herramientas para manejarlo; de hecho, muchas veces es todo lo contrario, ya que las dificultades de regulación emocional están cada vez más presentes.

Además, al ser un tema que está más latente, podemos caer en la hipervigilancia emocional y agrandar lo que nos pasa, sobre analizando todo. Los conflictos de pareja son totalmente normales, no hay pareja real sin ellos, por lo que hay que saber manejarlos en su justa medida y sin agrandar el problema. Como decía Freud, a veces un cigarrillo es solo un cigarrillo: analizar de más puede generar mucho daño.

  • Heridas de apego

Muchas personas crecieron con padres emocionalmente ausentes o inestables, con divorcios, sobreprotegidos, en un ambiente incierto, con conflictos, inseguro, todo lo cual puede generar heridas de apego, que influyen a su vez en el estilo de apego que desarrollaremos.

El estilo de apego es el mapa de ruta de cómo nos relacionaremos en el futuro, sobre todo en pareja; por ejemplo, una persona con apego inseguro ansioso va a temer que lo abandonen, o una con apego evitativo no va a querer relacionarse porque teme la dependencia. Todas esas dinámicas influyen en la relación de pareja, pudiendo generar conflictos difíciles de resolver.

  • Mas independencia, pero más miedo a depender

Hoy sobre valoramos la independencia: el hacer todo solos por nuestra cuenta. Pero en realidad, somos seres sociales, estamos hechos para desarrollarnos y vivir en comunidad, interconectados: nos necesitamos. Pretender vivir de otra manera es una ilusión, porque incluso en cosas pequeñas requerimos de otros: que funcione el sistema eléctrico, que haya alguien que recoja mi compra y me la traiga, un jefe que estructure mi espacio laboral, y así. Pero nos asusta necesitar demasiado y sentirnos vulnerables, porque creemos que ser vulnerables es ser débiles, cuando en realidad es todo lo contrario: mostrarse vulnerables requiere valentía, y no puede haber una relación real y sana sin vulnerabilidad.

Por otro lado, la dependencia emocional puede ser un problema, pero entendamos bien lo que es: en pocas palabras, es una necesidad afectiva extrema y crónica hacia otra persona, generalmente la pareja, para obtener seguridad, validación y felicidad. Es decir, necesito al otro para regularme, y me da mucho miedo que me abandonen. Esto es un problema emocional profundo, que viene de relaciones de apego inseguras/ansiosas, y de una muy baja autoestima.

Para tener una relación de pareja sana no necesitamos ni independencia ni dependencia, si no algo que llamamos interdependencia: compromiso, respeto mutuo, un proyecto en común, respetando la autonomía sana y las metas personales. Para construir una relación verdadera debemos depender, en alguna medida, el uno del otro.

  • Estrés

Vivimos en un ritmo acelerado, sin parar, con trabajos muy demandantes, poco descanso, mucha estimulación digital, mucha información… y hay poco espacio para pensar, descansar, y así poder regularnos adecuadamente.

Creo que todos hemos vivido la experiencia de estar estresados y ponernos mal genio, irritables, con poca paciencia… un terreno infértil para las relaciones si es que se da de manera crónica, y que puede suscitar muchos conflictos.

Este es solamente un punteo de ideas para reflexionar. Sin duda que relacionarse de manera sana requiere trabajo, pero uno que construye y da frutos. Si ese trabajo implica mucho esfuerzo, agotamiento, desgaste, probablemente hay un problema que te invito a trabajar.

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